El mundo está cambiando de forma acelerada derivado del nuevo papel de China en el liderazgo global y el papel de los Estados Unidos en relación a su nuevo competidor tecnológico. En un análisis de la prensa alemana destaca como China se instala estratégicamente en América Latina.
China conquista América Latina con Confucio, cultura y capital
«China está conquistando América Latina, no solo como socio comercial e inversionista. Ahora Pekín está muy familiarizado con la política y la sociedad del continente. La incursión de Pekín es vista con gran escepticismo por Washington.
En solo una década China ha expandido sus redes académicas, culturales y políticas en América Latina. Hoy en día, mantiene allí a corresponsales de prensa, diplomáticos, académicos, empresarios y banqueros chinos desde Chile hasta México. Están bien conectados, hablan español o portugués a la perfección y conocen al detalle la política local, las finanzas y la burocracia (…).
China se ha adentrado en América Latina que, como África, tiene reservas gigantescas de materias primas. Los chinos, a menudo acusados de explotar África, aplican otra estrategia en América Latina. Diplomáticos europeos en Brasilia cuentan que sus homólogos chinos entran y salen de importantes ministerios como si estuvieran en su casa. Agencias de noticias como «Xinhua» o «People’s Daily» tienen varias docenas de corresponsales en la región e informan tanto en español como en portugués. Pekín otorga becas, abre una sede tras otra del Instituto Confucio, invita a periodistas, políticos y tomadores de decisiones a China, integrándose cada vez más en sociedades desde los Andes hasta las llanuras.
«Después de las malas experiencias en África, la política exterior china ahora se está convirtiendo en un ‘poder blando’ en América Latina», dice Tom Harper, politólogo de la Universidad de Surrey. Los diplomáticos de China trabajan discretamente, pero son altamente eficientes».
Militares chinos operan en la Patagonia argentina una estación de vigilancia espacial con una antena parabólica de 48 metros de altura. Una operación que llevan a cabo desde hace dos años, sin ninguna protesta. Una estación de este tipo en el hemisferio sur puede desempeñar un papel decisivo en una futura guerra cibernética. Cuando Estados Unidos coqueteó con la apertura de una base militar en Brasil, las protestas de líderes militares y políticos no se hicieron esperar, obligando a enterrar los planes.
También México, que está estrechamente relacionado con Estados Unidos, está abierto a la inversión china. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desea ejecutar, con la ayuda de Pekín, un Plan Marshall de 30.000 millones de dólares para América Central con el fin de construir infraestructura y generar empleo en la región. El propósito es frenar el flujo de refugiados hacia norte. Un cometido contra el que Donald Trump no puede dictar su veto, a pesar del escepticismo de Washington frente a la presencia de China en América Latina».

